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Critique

SURREALISMO PROTOPLASMÁTICO

La soltura, fineza y voluptuosidad del trazo; la vivacidad y el cuerpo del color y el número  de los planos superpuestos levantan aquí mundo que subsume a la percepción en vacío plagado de rostros y figuras estilizados y atléticos de cuentos de hadas del Oriente Medio; bocas de remolinos, explosiones contenidas dentro de explosiones contenidas, universos insinuados apenas y agujeros negros color pastel; en fin, el escenario de una narrativa ligera pero no ingenua.

 

La intencionalidad que origina esta plástica deriva de deseo escultórico restricto a las limitaciones impuestas por la superficie bidimensional del lienzo. ¿De qué modo dar lugar a figuraciones tetradimensionales en topografías de dos dimensiones pasada por alto la pirámide visual que la pintura presta de la arquitectura. Una adopción que sienta las bases de la historia del arte en tanto condena a la fantasía a los contornos de la geometría euclidiana? Para estos efectos, Jehosua no abraza la multiplicación de perspectivas yuxtapuestas a que recurre el cubismo. No apela tampoco a gradaciones cromáticas que se imbrican de manera tal que lo pintado emerge, según técnica de Mark Rothko. Menos, derrama chorros de pintura ora largos y estrechos o cortos y gruesos en la parte del lienzo donde su querer más hondo lo dicte, en actividad sostenida y prolongada después de la cual consigue figurar la pasión que lo movía. Acorde con magia de Jackson Pollock. No. Nuestro artista figura a partir de líneas largas, tersas y discontinuas; interviene el lienzo desprendiendo círculos de papel bajo los cuales acomoda fondos que abren a constelaciones, pega recortes circulares con o sin imágenes pintadas o impresas, pinta efervescencias de planetas multicolores de tamaños grandes y pequeños, sugiere portales a partir de puntos que dispone de manera circular y galaxias que semejan la punta de un helado batido y veteado acabado de servir a la mesa; ora de caramelo, durazno, mora o mandarina. En definitiva, logra lo tetradimensional por medio de texturas afectas a la intrusión y el collage y formas globulares y bulbosas que implotan y son añejadas por el polvo de brisas desprevenidas que pasan de largo sobre sus paisajes superpuestos; espacios acústicos, palimpsestos rítmicos o sinfonías de convexidades cóncavas y colores pastosos y livianos que provocan estados de alma antes que de espíritu. Su maestro es la acuarela.

 

La estética de esta obra busca la volatilización del sujeto arraigado a lo necesario y afecto a los indicadores de gestión y la eficiencia. Esta angelización está facilitada ya por la masificación comunicativa que magnifica las interacciones que mantenemos en pie y nos resultan constitutivas, si bien los sueños que provienen de allí y se vuelven moneda corriente ensalzan titanes cuyas vidas son consumidas por egos vigorosos que todo lo saben y pueden. Lo que Jehosua afirma plásticamente no arremete lanza en ristre contra este ambiente espectral enunciado de manera tan diáfana por Edmund Carpenter en Oh, what a blow that phantom gave me! cuando en el epígrafe de este libro acerca de las implicaciones de los medios masivos de comunicación se lee también esta expresión, que Don Quijote de La Mancha aventura en virtud del susto que un espanto le da; [él que es ilusión, encantamiento]. Empero, el repertorio de sus técnicas levanta mundos protoplasmáticos donde vemos demiurgos sensuales que no difieren de sus pretensiones y miradas limpias capaces de comprender justo por su limpieza firmamentos múltiples y diversos; su voluntad nos llama mediante pincel a la vacuidad de sí mismos, lo cual salva a su narrativa de un esteticismo llano como no una apología de lo fantástico por lo fantástico. Aforismo: no puede plantar sus pies quien carece de estas extremidades inferiores. La palabra suena. Lo duro se quiebra. Nuestras cosechas son nuestras siembras.

Hernán Giovanni Méndez
Jueves, octubre 15, 2009.

The ease, finesse and voluptuousness of the stroke; liveliness and the color of the body color and the number of overlapping plans raise here a world that subsumes the perception in emptiness plagued of faces and stylized and athletic fairytale figures from Middle East; hydrants swirls, explosions contained within explosions contained, barely insinuated universes and black holes in pastel colors; in brief, the stage of a light narrative but not ingenuous. The intention that causes this plastic art is derived from a sculptural desire which is restricted to limitations imposed by the two-dimensional surface of the canvas. How to give rise to four-dimensional figurations in two-dimensional topographies overlooked the visual pyramid that painting borrows from architecture. An adoption that lays the foundation of the history of art meanwhile is the fantasy condemned to the contours of Euclidean geometry? For these purposes, Jehoshua does not embrace the multiplication of juxtaposed perspectives that the cubism uses. It does not appeal to overlapped chromatic gradations so that the painted emerges , according to Mark Rothko technique. Far form being poured stream of paint, sometimes long and at other times narrow or short and thick on the part of the canvas painting where his deepest desire dictates; sustained and prolonged activity after which it gets included the passion that moved himself. According to Jackson Pollock’s magic. No. Our artist figures from long, smooth and dashed lines; intervenes canvas detaching paper circles under which accommodate backgrounds that open to constellations, paste circular cutouts with or without painted images or printed; he paints effervescences of multicolored planets in large and small sizes, he suggests portals from points disposed circularly and galaxies that resemble the tip of an ice cream and milkshake grain ready to be served at the table; now caramel, now peach, blackberry or tangerine. In short, he does the four-dimensional through textures concerned about the intrusion and collage and globular and bulbous forms that implode and are aged for the dust of off-guard breezes that pass by on their overlapping landscapes; acoustic spaces, rhythmic palimpsests or symphonies with concave convexity and doughy and light colors that cause states of the soul rather than the spirit. His teacher is watercolor. The aesthetics of this work seeks volatilization of the subject rooted to what is necessary and attached to the indicators and efficiency. This angelication is already provided by the mass-media that magnifies the interactions which stand upright and are constitutive, while the dreams that come from there and become common currency extol titans whose lives are consumed by vigorous egos who know and can do anything they want. What Jehoshua points out plastically no lashes out his lance against this spectral environment stated in such a diaphanous way by Edmund Carpenter : “Oh, what a blow That phantom gave me! “ when in the heading of this book about the implications of the mass media, it is also read this expression, which Don Quixote adventures under a fright given to him by a ghost; [He is a delusion, enchantment]. But the repertory of techniques raises protoplasmic worlds where we see sensual demiurges that do not differ from their claims and clear gaze which are able to understand their multiple and various firmaments; His will call us by though the brush to the emptiness of themselves, which saves his narrative of a plain aestheticism not as an apology of the fantastic for the fantastic. Aphorism: feet cannot be put on the ground by anyone who lacks these lower extremities. The word sounds. The hard is broken. Our harvest are our sowings.

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